El topónimo le viene dado a La Serna de “Senára” o campo labrantío, y en sentido estricto, el campo de siembra del Señor y que era arado por sus siervos, existiendo este topónimo en Cantabria, León, Segovia, Madrid, etc. Las villas de señorío solían tener, entre otras obligaciones de vasallaje, el arar tierras de su Señor.

Seguramente fue un poblado habitado ya en periodos prehistóricos y en la dominación romana debido a estar estratégicamente ubicado en el margen izquierdo del río Carrión.

Ya hace tiempo se localizó en la zona norte de la localidad, en su pago conocido como “los Moros” una villa romana que pudo haber sido fundada a finales del siglo I, manteniéndose como tal hasta el siglo V, con lógico y posterior asentamiento medieval.

Su iglesia parroquial, dedicada a la Asunción, se levanta en una sola nave con capillas laterales con bóvedas de crucería góticas, en el presbiterio con bóveda de cañón.

El lado del Evangelio dispone de tres retablos rococó, en uno destaca una virgen con el niño gótica del primer tercio del siglo XVI; en otro una escultura de San Sebastián de ese mismo siglo; y en el otro otra escultura de La Virgen del Rosario de finales de ese siglo XVI. El retablo mayor del presbiterio es obra de Juan de Espinosa, con relieves en el banco, una escultura de la asunción de fines del siglo XV y Calvario. En el lado de la Epístola, otro retablo rococó del siglo XVIII con un relieve del martirio de San Andrés y una interesante escultura del mismo San Andrés de finales del siglo XVI. Guarda una pila bautismal, también del siglo XVI y un cáliz rococó.

La Serna disponía de 229 habitantes a mediados del siglo XIX, de 327 en 1900, de 299 en 1930, de 322 en 1960 y de 118 en 2005.